Ella
es usada en el “suffrittu” , el “murseddu”, la “nduja” ,
la “sardella” en el ragú, y en otras pitanzas típicas sin
olvidar el famosísimo “aceite santo” , las píldoras de Júpiter
(guindillas rellenas conservadas en aceite) a las que se
atribuyen una infinidad de poderes medicamentosos.
Además
de la guindilla picante, llegaron de América los pimientos dulces que
ocupan un lugar de gran respeto en nuestra cocina con los
“ammuddicati” , las peperonate, las caponate, las “gianfotte”.
Una
contribución igualmente importante es la del tomate, también
originario de América meridional, quizás del Perú o de Méjico de
donde deriva el término “tomate” que indica en muchas lenguas
europeas (inglés, alemán, español) este fruto.
En
Europa el tomate fue introducido por los Españoles y Portugueses en
el 1.500 y se difundió rápidamente en la cuenca del Mediterráneo
hasta convertirse en uno de los ingredientes más usados sea crudo (en
ensalada) que cocido.
La
contribución dada por este fruto a la gastronomía de Calabria es
notable aunque menos típico respecto a la guindilla.
Sin
el tomate, en efecto, no existiría un plato que con todo derecho esta
considerado el top, el the best, el máximo por los buenos
catadores: “maccaruni i casa a ragù” con albóndigas, la “pasta
‘ncasciata”, ni el “sofrito” de buey y ni siquiera los tomates
secos en aceite.
“Otro
fruto de la tierra que viene de América y que representó durante
siglos el plato fuerte de nuestros campos – prosiguió el ponente-
son las judías, también estas originarias del Nuevo Mundo e
introducidas en Europa al inicio del 500.
No
debe engañar el hecho que muchos autores latinos como Virgilio,
Columella, Horacio, hayan escrito
de “faseolus” por pensar que las judías existían en la época
de la antigua Roma. Probablemente los Romanos, como los Griegos ,
conocían otra especie completamente
diversa como
hipotiza Giuseppe Polimeri. Se trataba de la haba de Siria que entre
nosotros tomó el nombre de suriana y que se refería
a aquel tipo de judías pequeñas
y negras, comúnmente llamadas judías paisanas. Hoy todos los
estudiosos están de acuerdo en
pensar que también esta leguiminosa llegó de América en los
primeros decenios del 1.500 , primero como planta ornamental y más
tarde entró en el uso alimentario.
En
Calabria constituyó por siglos el plato fuerte de los campesinos que
lo comían en menestra
las tardes, sea en invierno (alubias secas) que en verano (judías
frescas) , todos o casi todos los días de la semana, menos el domingo
cuando sobre la mesa aparecían “los maccaruni i casa a ragù” y
las albóndigas.
Naturalmente
estaba el paréntesis de las fiestas , la matanza del cerdo, y el
viernes , cuando era posible, pero no siempre se comía pasta “ca’
muddica y anchoas”.
Además
del pimiento, el tomate, y las judías, la patata
es junto el maíz la planta alimenticia de mayor interés que América hizo
conocer al viejo Continente.
Originaria
del Perú, de Bolivia y de Méjico, fue introducida en Europa
a mitad del 500 , conocida y usada como planta ornamental. Bien
pronto, pero pasó al uso alimenticio donde se hizo apreciar por su
alto valor nutritivo y por su fácil cultivo que aseguraba con poca
fatiga generosas cosechas.
A
veces, en los periodos de carestía y guerra , sustituyó el pan,
viniendo en socorro de las poblaciones hambrientas.
También
en Calabria ocupa un puesto de primer
plano en la gastronomía , basta citar las abundantes paellas
de patatas jóvenes y pimientos fritos que los campesinos
consumían a media mañana durante los trabajos del campo en
primavera.
Por
otra parte la patata entra como coingrediente en la ensalada de tomate,
en las gianfotte en la preparación del “pescestocco alla trappitara”
ect.
Es
también la base del “pastel” de patatas, que, si no
exclusivamente calabres, es siempre un plato muy usado en Calabria.
Vayamos
al maíz, también fue introducido
en Europa del Nuevo Mundo, por obra de Colón . Alguien
ha puesto en duda sin éxito este origen , asegurando que habían
sido los Vikingos , ha introducido en el Viejo Continente, pero la
tesis no tiene ningún fundamento. Por otra
parte non contradice un origen Americano localizado en los
altiplanos de México y en Sud América. Parece ser que el nombre
“granoturco” fue debido a una distracción en la que incurrieron
botánicos del 500 que confundieron el maíz con el grano sarraceno.
Hoy
en Calabria es usado poco en la cocina, pero en el pasado era un
alimento muy importante puesto que como nos informan las relaciones
oficiales, con el maíz
se confeccionaba el pan de los pobres en consideración al bajo precio
y a su alto valor calórico.
En
la alimentación humana hoy se usa raramente, hervido o asado en poca
cantidad.
En
la gastronomía calbaresa esta presente con los “pizzati i paniculi
e curcuci” que se suele consumir en Reggio como ritual durante la
vigilia de la noche precedente al descenso a la Ciudad de la sagrada
imagen de la Virgen de la Consolación. Una comida que no podemos
olvidar es la “polenta” verde con brócoli y “curcuci” típica
de Reggino.
Otro
alimento que viene de América, importado por Cristóbal Colón y de sus seguidores es la batata o patata dulce o americana.
E nuestras regiones su consumo es muy limitado y destinado sobretodo
a la alimentación animal. Aunque aún hoy en día se utiliza
en cocina aunque muy raramente, hervida o frita a rebanadas delgadas.
A
la misma familia que la batata pertenecen los “topinabur” en
Calabria llamados patatas alcachofa por su gusto ácido parecido a la
alcachofa. También este fruto viene de América y fue difundido a
partir de 1.500. Todavía hoy es usada principalmente con función
ornamental por sus flores parecidas a margaritas amarillas.
En
Calabria ha dado origen a una comida bastante típica: patatas
alcachofa a la “mascisc”.
Otro
fruto importado por los españoles desde Méjico es el higo chumbo,
difundido por la cuenca del Mediterráneo.
El
profesor Baccellieri concluyó su interesante relación hablando del
fruto de la annona, especie propia de la cadena andina peruana y
boliviana, donde fructifica hasta 2.000 metros de altitud: “en
nuestro dialecto se llama “nona”, esta presente casi
exclusivamente en la provincia de Reggio, mientras
en España se cultiva bastante intensamente.
Al
final de este rápido recorrido sobre la aportación del
descubrimiento de América a
la gastronomía calabresa podemos concluir, que sin esta contribución
nuestra gastronomía estaría incompleta y gran parte de sus platos no
existirían siquiera.